En la conformación de la identidad femenina se refleja la praxis política que ha impuesto la ideología patriarcal dominante. La socialización femenina prepara a las mujeres para una sociedad ideológicamente definida y las instituciones de educación cumplen con la función legitimadora y controladora del aparato ideológico.
La situación vital de las mujeres deviene de las circunstancias históricas específicas, que se expresan en condiciones concretas de vida. La identidad de las mujeres se va estructurando a partir de las definiciones sociales que se van concretando en la sociedad, con comportamientos, actitudes, lenguajes, sentimientos y necesidades de espacios, formas de relación, de comprensión e interpretación del mundo, que en el modelo patriarcal han desvalorizado a la mujer en el ámbito público y la han relegado a un espacio privado, negándole la posibilidad de construirse históricamente como ser humano independiente, atrofiando su personalidad, al imprimirle sentimientos de minusvalía, autonegación y dependencia, entre otros, para mantenerla en la penumbra personal y social.
En algunas sociedades latinoamericanas se expresa de manera más acentuada esta invisibilidad social de las mujeres. De quién es usted?... preguntan algunas mujeres a sus pares, refiriéndose a la pertenencia al pater – marido, padre -. Es decir, la impronta en el imaginario social del lenguaje femenino, sobre la identidad femenina y el valor social en función de subordinación al hombre, ya que la mujer se encuentra diluía, partiendo que no tiene necesidades e intereses propios, sólo a través del otro se construye persona.
La pertenencia es parte de la cotidianeidad de muchas mujeres en América Latina, el discurso femenino está construido desde la legitimación social en el imaginario colectivo del pater, propotente, todo poderoso, que está por encima de todo ser. Es una falta de consciencia femenina respecto a su cosificación, opresión, aislamiento y discriminación, miopía y limbo social, en el que están inmersas.
Para algunas de nosotras, cuando se nos pregunta: De quién es usted?.. nuestra reacción primera es quedarnos atónitas, luego nos remontamos a un pasado histórico en la conformación de nuestras identidades, a nuestras bisabuelas, recordando sus primeros pasos en la lucha por los derechos de las mujeres. Muchas de nosotras, las sorprendidas, no pertenecemos al otro, somos seres independientes, autónomos, con un espacio y una voz propia, porque hemos resignificado la ideología, y la política de lo femenino, desde el ser y deber ser social.
Cuando el cambio llegue a todas las sociedades latinoamericanas y no se nos valore en función de la pertenencia al otro, podremos decir que las sociedades se han transformado, más pluralistas, respetuosas y democráticas.
Publicado en la Revista Perfil, San José Costa Rica. 2009
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